
Tuve la oportunidad de asistir el pasado viernes 27 de enero de 2012 a lo que fue mi primer concierto del año en el Centro Cultural España. Pocas veces he asistido a conciertos gratuitos, sin embargo creo que a los que he ido, todos muestran un alto nivel hablando de música (incluso el concierto de Maná, que fue el primer concierto de mi vida).
El concierto tenía cita a a partir de las 20 horas, en donde según el boleto, a partir de esa hora se permitiría la entrada. Debido a circunstancias fuera de lo normal, logre llegar junto con mis colegas en punto de las nueve, y la gente aún estaba esperando entrar.
Ya adentro, el concierto salió un poco, pero al final eso no importó en lo más mínimo, tomando en cuenta lo que a la postre vería y escucharía. Entró el protagonista de está velada, Alonso Arreola, junto con su hermano Chema y alguien que no conocía hasta hace unos cuantos años pero que en el momento de escucharlo capturo mi atención enseguida, Alex Otaola.
Entre la pantalla, con imágenes un tanto extrañas, un escenario lleno de talento, misticismo y algo de magía uno a uno fueron pasando grandes actores para la música, Alfonso André, Sabo Romo, Lo Blondo, entre otros, mi mente viajó a un universo paralelo en el que me encontraba, donde todos los presentes para mí se transformaban en actores secundarios de un viaje musical a un más allá que yo desde hace mucho había querido volver a ver.
La poesía también fue parte de la velada, no sólo en la composición musical de cada una de las notas que creaban música, sino también las letras y lo escrito en los videos, además de un poema recitado, a lo que es la vida misma, con tanta autoridad y a la vez sensibilidad, que por un momento me acerco a un grado de extasis y perfección.
Terminó el concierto, y tuve la oportunidad de estar a dos metros sino es que menos de una leyenda como lo es Alfonso André, sion embargo sacrifique mi foto a cambio de dos que me acompañaban cuyo fanatismo hacia el grupo Caifanes es igual o peor al que yo siento por escribir notas sin alguna inspiración. Pero lejos de eso todo lo que vivie en alrededor de dos horas, fue un acto maravilloso de recuperar mi inspiración, a veces no se necesita de una mujer que te rompa el corazón una y otra vez en la vida real y te pise el alma con cada recuerdo que tienes de ella, hay veces que sólo una conección espiritual, entre tu alma y la música te lleva al éxtasis infinito que ni siquiera un orgasmo, es capaz de lograr.
Y es que hay cosas que simplemente ni las palabras, dibujos, caricaturas o cruentas historias, se pueden explicar.

















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